Hecho

3 julio 2009

Por las noches, Margarita llora.

La horrible vacuidad la está haciendo perder la cabeza.

Nuevos planes

29 junio 2009

Margarita ya no tiene una hermosa melena rojiza.  Ahora está media calva y oscureció su cabello.

También dejó de usar maquillaje y, olvidándose de los colores, ahora viste de negro.

Su madre piensa que está en una onda rara, participando de una secta o algo así.  Su padre la observa dubitativo, pero no emite juicio alguno. Ambos se consuelan pensando en que al menos volvió a salir a la calle.

Desde que se exorcizó del pasado se siente diferente.  En el odio y la venganza encontró nuevos aliados, alicientes para despertarse en las mañanas y levantarse. Una razón poderosa para seguir viviendo.

Margarita lleva un par de días merodeando la casa de Gabriel.  Lo ha visto entrar  y salir; hablar por teléfono; hacer su cama… Es una suerte que los ventanales sean tan grandes y desde la playa se tenga acceso privilegeado a ellos.  Y mientras espera, escondida entre los roqueríos, planea ciento doce mil cuatrocientas formas para destruirle la vida.

La venganza su nuevo oxígeno.

Preparación

27 junio 2009

Esta mañana a Margarita no le importó no recordar sus sueños.  A diferencia de días anteriores le pareció entendible tener la cabeza limpia de imágenes del mundo onírico.  “Los sueños, sueños son”, pensó, mientras caminaba hacia el baño.

Eran las 08.30 y tenía un largo día por delante.  Buscó en la gaveta una navaja, se miró por última vez frente al espejo y comenzó a cortar los rojizos mechones de su cabello.


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