Notalgia absurda e inexplicable 1

La culpa fue del azar.  En su playlist apareció el cover que John Frusciante hace de “How can i tell you” y bastó el primer verso para que Gabriel volviera a su memoria.

¿Qué será de él?, pensó Margarita, mientras recordaba las mañanas en las que despertó con los acordes de su vieja guitarra de palo. Esos días en los que aún todo era tan fantástico e irreal.

 – Perdóname, pero no puedo evitarlo – encabezó el mail que lo cambió todo ese  triste martes de junio – Ella me hace reír, me divierte.  Y tú, mi pequeña margarita, estás siempre tan triste.  Dos seres atormentados no podemos estar juntos.  Lo mejor es dejarnos partir –

Casi ocho meses habían pasado desde ese terrible día, pero las palabras aún le clavaban una fría estocada en el pecho.  Comenzó a llorar.  Extrañó sus besos con sabor a miel, sus manos siempre tibias, sus canciones…  

Lloraba fuerte y sus compañeros de oficina la miraron con expresión de tedio.  -Otra vez se acordó del hueón que la pateó hace mil años – comentó uno.

Pero era inevitable el sufrimiento, especialmente porque a veces se sorprendía queriéndolo con ella otra vez.

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Una respuesta to “Notalgia absurda e inexplicable 1”

  1. Chuqui Says:

    Hace siglos que no paseaba por estos caminos. Ha sido un placer reencontrarme con Margarita.

    Un abrazo.

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