Indignación

A Margarita se le olvidó pagar el agua.  O sea, no lo olvidó.  Lo omitió de sus prioridades económicas durante un par de meses y es por eso que esta mañana corrió apurada hasta la oficina de la empresa sanitaria para cancelar la deuda y evitar un corte de suministro por segunda vez en el año.

El problema surgió cuando la mujer de la caja le advirtió que de igual forma el corte estaba programado para hoy y que tendría que esperar todo el día en su casa para avisarle a los obreros de la empresa que la cuenta ya estaba al día.

– Pero tengo cosas que hacer – reclamó Margarita

– Lo siento-  respondió indiferente la mujer tras el vidrio.

Y la pobre Margarita se retiró indignada, con menos plata en la billetera, y la certeza de que igual se quedaría sin agua.

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